Por: Blanca Salvador

En esta primera colaboración de la columna titulada: DE MEZCAL Y OTROS BEMOLES me permito la oportunidad de ser parte de este proyecto informativo, con el cual es posible llegar a lectores que se interesan por el mezcal y por los distintos aspectos que influyen de diversas maneras en el desarrollo de la industria.
La finalidad de escribir esta columna es proporcionar al lector, información que le permita acrecentar su acervo cultural del mezcal, dado que se trata de una bebida con identidad oaxaqueña, orgullo de los oaxaqueños, cuya temática se encuentra en la mayor parte de charlas entre oaxaqueños o entre oaxaqueños y visitantes.
Hoy en día esta bebida representa cifras considerables en la economía de Oaxaca, y su comercialización forma parte de la derrama económica no sólo en las fiestas tradicionales de Oaxaca, sino que se traduce en ingresos para una gran cantidad de familias oaxaqueñas, e incluso extranjeras que viven fuera de Oaxaca o de la región del mezcal, y que decir de las grandes empresas de licor que hoy también hacen al mezcal parte de sus estados financieros.
Esta bebida que data de la época prehispánica y que su producción se encuentra en territorio zapoteco y mixteco, es en la actualidad no sólo la buenaventura de los negocios, también conlleva una gran cantidad de áreas de oportunidad por cubrir, de las cuales es necesario estar consciente para coadyuvar en convertirlas en círculos virtuosos, y poder lograr una industria sana, con una responsabilidad social y ambiental, de lo cual se hablará a lo largo de esta columna.
El mezcal hoy en día ha logrado el arraigo, versus el sueño americano; curiosamente, ha sucedido a la inversa, se ha convertido en el sueño oaxaqueño de inversionistas norteamericanos, sueños que se han cumplido y que hoy los vemos materializados como marcas que concurren en tiendas y bares en ciudades como New York, California, Texas; sueños y realidades en los que convergen y se materializan las ilusiones y el trabajo de oaxaqueños y norteamericanos.
Mucho que decir al respecto, temas en lo que algunos estarán de acuerdo y otros no tanto; sin embargo, la realidad se representa en cifras de exportación que alimentan la balanza comercial mexicana, y que en Oaxaca se pueden ver como construcción de casas, compra de vehículos, pero también en montes que hoy su selva baja ha cambiado por el verde azulado del agave Angustifolia Haw, nombre científico del mejor conocido como maguey espadín.
Por otra parte y a manera de dardo de cupido de quien tiene la pluma hacia el potencial lector, esta columna también tratará el tema de los sabores, aromas, y sugerencias para identificar un buen mezcal, para degustarlo para sí, o para una buena recomendación como oaxaqueño o oaxaqueña que orgullosamente hace gala de esta bebida; sin soslayar las recomendaciones, la comparativa entre el mezcal y el destilado, las diferencias con el tequila, con el fin de proporcionar elementos para una adecuada degustación.
La cultura del mezcal es imperante en la cuna del mezcal que es Oaxaca, que representa más de setenta por ciento de la producción total de las nueve entidades federativas que forman la región del mezcal; esta columna fomenta la misma.
Esta primera colaboración sólo pretende introducirlo en los temas que serán tratados y que se invitan a leer cada semana y que mejor acompañar cada artículo de una imagen representativa de la naturaleza que se fusiona con esta industria en pleno auge, sólo para muestra un botón.
